Una propuesta de desarrollo tecnológico para abordar una problemática que afecta a millones de jóvenes en nuestra región.

En tanto el proceso de escolarización se presenta como un fenómeno complejo, la deserción continúa como una de las problemáticas más difíciles de abordar, tanto en la Argentina como en otros países de la región. Sin embargo, persiste cierta opacidad de información confiable y otros obstáculos para los hacedores de políticas públicas a la hora de generar iniciativas y medidas concretas. Un modelo basado en una metodología de trabajo y la utilización de tecnologías de la información y comunicación (TIC) podría convertirse en una alternativa efectiva.

Enfocados en la resolución de problemáticas sociales a partir de las TIC en el ámbito público, desde redes colaborativas de alto conocimiento técnico y fórmulas de cooperación efectivas, desde Fundación Puntogov hemos desarrollado un modelo que aprovecha distintos desarrollos tecnológicos para reducir la deserción escolar.

 

DESERCIÓN ESCOLAR EN ARGENTINA Y LA REGIÓN

El proceso de escolarización formal está determinado por un conjunto de prácticas, creencias y situaciones que ponen en relación estrategias familiares (especialmente, el capital educativo acumulado), el proyecto institucional de la Escuela y la orientación general del modelo de política educativa.

En la literatura especializada se señala que si bien el proceso educativo es resultado de una dinámica socio-educativa particular denominada alianza Escuela-Familia, las políticas educativas, fuertemente estructuradas en la cuestión curricular, tienden a reducirse, como principal sujeto de sus acciones, al educando como factor funcional primario del desempeño del sistema.

Aunque existe claridad respecto a esto, existen asimetrías asociadas con otro problema: las dificultades sistémicas de las políticas educativas para abordar la cuestión de la deserción escolar.

Por ejemplo, un estudio de CAF evidencia que en Argentina, Perú, Colombia y Brasil, el 70% de los niños de 3 años no accede a educación infantil temprana, el 15% de los niños de 5 años están fuera del sistema educativo y 1 de cada 5 jóvenes ya no asiste a la educación a los 16 años (ver estudio).

En particular, en Argentina, esta problemática cobra relevancia entre los adolescentes, que según datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, se ha registrado que más del 50 por ciento no termina el secundario (ver informe).

Las cifras son alarmantes y coinciden con el estudio “Posicionamiento sobre adolescencia en el país” publicado recientemente por UNICEF. Medio millón de jóvenes está fuera de la escuela y solo el 45% logra terminar sus estudios secundarios (ver estudio).

 

UN MODELO CON LAS TIC

En Fundación PuntoGov profundizamos un modelo apoyado en las TIC. La metodología de trabajo se propone como una hoja de ruta que contiene una serie de acciones y movilización de instrumentos que conducirán a la creación final de las tecnologías estructurales –o el componente tecnológico- de la política de reforzamiento de la continuidad en el ciclo de escolarización.

En esta hoja de ruta, se integran instrumentalmente las instancias de “Laboratorio Interno” (LI) y de Living Lab (LL) que aplicamos en nuestros proyectos:

  • El laboratorio interno es una forma de desarrollo conceptual estructurado con los equipos pertinentes de las áreas hacedoras naturalmente involucradas en los intereses de la política pública. Se trata de sesiones de trabajo estructuradas respecto a un resultado conceptual buscado (por ejemplo: ¿por qué nuestros adolescentes abandonan la escuela?).
  • El enfoque de living lab es la instancia de validación con actores de los hallazgos establecidos en el proceso anterior. En cuanto a tal, posee particularidades diferenciales y, en sí, constituye el núcleo de una estrategia de desarrollo tecnológico basada en la co-construcción con actores adoptantes de una tecnología.

El modelo atraviesa tres hitos principales, con sus correspondientes instrumentos y resultados: Conceptualización, Modelización y Desarrollo tecnológico.

 

ALTERNATIVAS CONTRA LA DESERCIÓN

¿Qué podemos hacer desde los avanzados desarrollo tecnológicos para atacar este problemática?

Dedicados a proyectos inclusivos mediante la incorporación de TIC, desde Fundación PuntoGov hemos tenido experiencias a partir de las cuales hemos podido constatar…” que en las franjas etarias donde suceden los pasajes de ciclos educativos se presentan los elementos determinantes de la discontinuidad escolar, asociados, por un lado al debilitamiento del lazo Escuela-Familia como formador de expectativa individual y, concomitantemente, como consecuencia de la expansión paulatina del proceso de autonomización individual.

La interrupción del vinculo educativo estaría indicando una crisis de expectativas vitales de largo plazo (una crisis que podría llamarse, como una crisis del “Yo quiero ser…”, que es la principal imagen-objetivo que el proceso educativo formal contribuye a estructurar en el alumno).

Ahora bien, esos determinantes son desconocidos (o de conocimiento volátil). Si bien existe sobrada literatura especializada sobre la materia, y que la misma provee un valor orientativo general muy destacable, la naturaleza de los factores determinantes de la deserción mantiene un fuerte sesgo socio-situacional geográfico.

Así como los “distritos urbanos” poseen sus características distintivas en orden a dinámicas económicas, entramados culturales, matrices de infraestructuras de servicios, etc., en igual sentido, los factores determinantes de la deserción escolar siguen la misma lógica de diferenciación y especificidad. Dicho de modo lineal: a diferentes dinámicas urbanas, diferentes combinaciones relativas de peso específico de los factores determinantes de la deserción escolar.

De ello se desprende otra consecuencia, quizá más relevante. El grado de especificidad de los factores determinantes de la deserción escolar está generalmente asociado a su grado de conocimiento empírico por parte de los hacedores de políticas públicas y, dentro de ellos, los hacedores de desarrollos tecnológicos específicos.

¿Es posible cierto grado de hipotetización del funcionamiento de esos factores y sus diferentes pesos relativos? Sí, pero en la medida que no exista un esfuerzo sistemático y estructurado de conocimiento con fines operacionales, el tipo de conocimiento disponible difícilmente pueda superar el estado hipotético.

Este hecho tiene consecuencias insalvables en el terreno del diseño de tecnologías. El trabajo de diseño tecnológico basado en la hipotetización abstracta, es decir, en la “creencia” de “lo que es”, sin el contraste empírico estructurado (contacto y asimilación del conocimiento tácito de los actores destinatarios de un desarrollo tecnológico; o co-construcción) puede conllevar serios riesgos de rechazo de adopción tecnológica final (y con ello, frustración del esfuerzo de diseño tecnológico).

Conocer y caracterizar lo que existe en el interior de “las cajas negras” es, en el sentido estricto, la línea de base a establecer para desentrañar qué factores (situaciones) presentarían potencial adecuado para convertirlos en un conjunto de focos a los cuales orientar un esfuerzo de desarrollo tecnológico que se traduzca en tecnologías específicas de atención y retroalimentación de una política general de fortalecimiento del proceso socio-educativo formal.

 

Sabrina Diaz Rato
Presidenta Fundación PuntoGov